21/08/2020 -  4 minutos de lectura Por Paula Antelo

La aceleración digital, ya reflejada en los datos, indica que en muchos países más de la mitad de los consumidores seguirán con la compra virtual de alimentos después de la pandemia.

Pero no solo las ventas serán impactadas por esta transformación, otros aspectos de la industria están siendo alcanzados por la disrupción tecnológica y los cambio de hábitos de los consumidores: empaques inteligentes, personalización de la comunicación, inmersión digital, cambios repentinos en la demanda, metodología ágiles de producción, consumo social y económicamente consciente, preocupación nutricional.  

Coronavirus: Entender al consumidor más allá de las tendencias

En este contexto, la aplicación de la tecnología va desde la comunicación a los modelos de producción, y deberán evolucionar junto a un consumidor que demanda transparencia y sostenibilidad en toda la cadena de valor. Aquí las principales líneas de cambios que detectamos de estas tendencias.  

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  • Origen, trazabilidad y responsabilidad social.

El «compre local», el apoyo al pequeño comerciante y la puesta en valor del impacto económico y social de la compra de los alimentos, relacionan variables como la cercanía, la sostenibilidad de los modelos productivos y el origen de las materias primas. La conciencia del consumidor explora cada detalle de la cadena de valor de la industria. Según datos reportados por Global Index este año, un 54% de los consumidores globales compró en su mayoría productos locales. En países como Colombia, lo hizo el 69% de los participantes. 

  • La oportunidad de la desintermediación (DTC)

El empuje de la transformación digital se refleja en el aumento de ventas online, impulsado por los consumidores más jóvenes que navegan hacia la compra online, segura y directa. A nivel mundial, el crecimiento estimado de las ventas es de 24%, y un 40% de los consumidores aseguran que comprarán más por Internet. Esto es una gran oportunidad para la industria, que puede garantizar la calidad y seguridad de sus productos y conocer mejor a sus consumidores al contactarlos de manera directa, así como ganar poder de negociación frente a los grandes retailers. Se acelera y consolida el Digital Trade Marketing.

  • Transformación digital: Food Industry 4.0 

Tecnologías como la robotización, la Inteligencia Artificial,  la automatización, el Blockchain, sensores, o precisión farming, se aceleran. La digitalización de todos los procesos, entre ellos, los de gestión de stock, pasarán por el Data Science y la modelización predictiva de los datos. También impulsará metodologías ágiles de producción, para poder reaccionar en tiempo real ante los cambios impredecibles de la demanda de los consumidores. Impulsado por la tendencia de los Millennials a comprar online, y acelerado por el confinamiento obligado por la pandemia, se estimaba ya el pasado marzo, que en USA, las ventas de DTC (Direct to Consumer por sus siglas en inglés) representan 17.750 millones de dólares de las ventas totales de comercio electrónico en 2020, un 24,3% más que el año anterior, y que habría 87,3 millones de compradores de comercio electrónico DTC de 14 años o más para 2020, un 10,3% más que el año anterior2

  • Smart Packaging & Low Touch Economy

Algunas de las funciones del etiquetado inteligente serán: monitorizar la frescura, mostrar información sobre la calidad del producto, su origen, la forma de transporte, y también el control del desperdicio de comida. Según proyecciones, se espera que el mercado global de envases inteligentes alcance los 26.700 millones de dólares en 2024. Del mismo modo, cobran más sentido de necesidad las tecnologías digitales inmersivas, (Apoyadas por un 70% de los consumidores en 2019) que impulsa el traspaso de la selección de productos presencial en el retail a la elección a través de realidad aumentada. El aislamiento físico reclama experiencias digitales.

  • Diversificación, oportunidades y retos de una crisis

 La cocina de la industria de los alimentos y las bebidas se transforma en un espacio abierto e inteligente, que descubre en sus ingredientes y materias primas nuevos productos y ofertas de servicios. Un restaurante puede transformarse en una tienda boutique, un ingrediente esencial en un producto listo para satisfacer una nueva necesidad nutricional. Esto se da en el marco de la necesidad de integrar toda la cadena de valor de la industria, no solo con los actores clásicos, sino con entidades no gubernamentales, gobiernos y otros sectores que comienzan a colaborar entre sí.

  • Comida hecha en casa, el regreso de las recetas.

La pandemia enciende las alertas nutricionales del consumidor, las restricciones económicas y la imposibilidad de salir lo vuelven hacia la elaboración de alimentos que antes solían comprar terminados. La venta al detalle regresa pero toma nuevos modelos digitalizados de reabastecimiento a granel. El consumidor se preocupa en el almacenamiento de los ingredientes y se  involucra en la preparación de sus alimentos. Volvemos a las recetas.

  • Nueva conciencia: nutrición reforzada e indulgencia con honestidad 

La preocupación nutricional abre mercado a los alimentos funcionales, nutracéuticos o medicinales. El consumidor se hace experto y escoge qué comer de manera minuciosa. Al mismo tiempo, productos “desprestigiados” por su desbalance calórico o bajo aporte nutricional se posicionan como alicientes, licencias o “premios”, que el consumidor puede permitirse en tiempos de pandemia. Parece que ha llegado la hora de sincerar el rol de cada producto sobre la mesa.