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20/07/2018 –  3 minutos de lectura
Por Amparito Chavarría

“Hoy más que nunca, la vida se tiene que caracterizar por un sentido de responsabilidad universal, no sólo entre naciones y entre humanos, sino entre humanos y cualquier otra forma de vida.”

Dalai Lama.

Todos hemos escuchado sobre la “sostenibilidad” y la importancia que tiene para nuestras vidas y las de los demás. Pero ¿qué tanto sabemos y qué tan conscientes somos de la importancia de la sostenibilidad? ¿cuánto me afecta? ¿cómo lo implemento en mi empresa? ¿qué tan importante es?

The sustainability imperative. New insights on consumer expectations, nos da a entender que las generaciones van caminando y tienen más conciencia sobre el tema “a pesar del hecho de que los millennials han crecido en uno de los climas económicos más difíciles en los últimos 100 años, siguen siendo los más dispuestos a pagar más por las ofertas sostenibles”

Sin embargo, la sostenibilidad de la que se habla es un concepto holístico que integra lo ambiental, social y lo económico en un aspecto no puede existir sin el otro.

Por el momento las empresas se han enfocado en el aspecto ambiental que es lo más rentable o visible para los consumidores, pocas de las empresas comprometidas con la sostenibilidad aplican los aspectos sociales y los que lo hacen lo realizan no realizan acciones de comunicación fuertes o agresivas.

En la actualidad los consumidores buscan marcas o empresas que les ayuden a entender sobre cómo ser mejores personas y mejores ciudadanos, que las marcas prediquen con el ejemplo, marcas más humanas, más conscientes, marcas transparentes, por lo que creo que es una oportunidad para conectar con los consumidores y con sus propios empleados.  Conectar de manera personal, acompañar en el proceso, hacerles ver que nos importan, ellos, sus hijos y otras generaciones.

Por ejemplo, el estudio de Nielsen dice que: “66% de los consumidores dicen que están dispuestos a pagar más por marcas sostenibles: desde un 55% en 2014 y un 50% en 2013″.

Ante este panorama, es claro que ayudar y ser sostenibles no solo es bueno para las comunidades y el mundo en general, sino que también es bueno para el negocio, crea amor por la marca e inclusive nos permite diferenciarnos de nuestros competidores.

Esa diferencia no se logra únicamente con programas de reciclaje y recolección, las empresas necesitan incluir la nueva dimensión social, ser justos y equitativos y pensar en el futuro, en las próximas generaciones.

Este no es un tema que podamos posponer, es un tema que nos aqueja a todos, que tenemos que solucionar y poner en acción. Procrastinar debería ser el mal de este siglo, dejar que las cosas estén al límite para actuar, pues este es el único tema que no podemos dejar pasar, ni esperar que otros solucionen.

Un 2020 Sostenible es lo que muchas de las empresas apuntan así que debemos seguir sumando y expandiendo la filosofía integral, unirnos con un solo objetivo de convertir Centroamérica en un lugar donde podamos sentirnos orgullosos.

 

Referencias:
Nielsen
Autor

Amparito Chavarría

Psicóloga de profesión con experiencia en investigación y planeamiento estratégico por más de 13 años. Actualmente mi rol en Findasense es de Growth Client Success para CAMCAR

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